Autor: Federico Avellaneda
Revisión: Dra. Julieta Mallea (Médica Veterinaria, asesora médica de la Fundación Ecomed)
Introducción
La rabia es una enfermedad transmisible de evolución aguda , habitualmente mortal, que se caracteriza por presentar lesiones en el sistema nervioso central (meningoencefalitis), causadas por un virus que se transmite entre los animales de sangre caliente y el hombre.
El virus
El virus de la rabia pertenece a la familia Rhabdoviridae, género Lyssavirus. Se caracteriza por poseer forma de bala y posee una envoltura glucoproteica, la cuál el virus utiliza para adherirse al tejido muscular infectado. El genoma del virus es a ARN de cadena única.
Desde el punto de vista epidemiológico, la rabia tiene una distribución mundial, de las que se exceptúan áreas muy delimitadas tales como la Antártida, Nueva Zelandia y Hawai. Uruguay es el único país de América continental que actualmente se considera libre de la enfermedad.
El virus infecta una gran cantidad de animales lo cuales podemos dividir en 3 grupos según el riesgo de transmisión del virus:
Alto riesgo de transmisión: encontramos a zorros, lobos, perros, gatos y chacales. El perro es el causante de más del 80 % de los casos de rabia que se producen en el hombre en África, América Latina y Asia.
Mediano riesgo de transmisión: zorrinos y murciélagos (son el principal vector en muchos países).
Bajo riesgo: herbívoros, aves y roedores (en contra de la creencia general que considera al roedor como un vector de alta transmisibilidad).
El virus de la rabia penetra al organismo principalmente a través de mordeduras o de heridas existentes previamente aunque, ocasionalmente puede penetrar también a través de las mucosas, como las conjuntivas.
Según la dosis inoculada en la mordedura, la virulencia de la cepa infectante y la susceptibilidad del huésped, el virus puede ingresar directamente en las terminales nerviosas o replicarse en el tejido muscular donde permanece un tiempo determinado que será suficiente para permitir la acción de los anticuerpos generados por la vacunación. Cuando esos anticuerpos no eliminan la infección, el virus penetra en el sistema nervioso periférico para llegar en forma centrípeta al SNC donde se multiplica y desde donde se dirige en forma centrífuga a todo el organismo, incluyendo especialmente a las glándulas salivales. Desde ellas y por medio de la saliva, se perpetúa por transmisión a otros individuos.
La enfermedad
La rabia posee un período de incubación variable que oscila entre 20 y 90 días. Este es el tiempo en el que podemos actuar. Pasada esta etapa la mortalidad es del 100 %.
Para mordeduras en la cara, el período de incubación se reduce a 28-45 días, y para mordeduras en las extremidades el mismo oscila entre 26 y 70 días. En forma excepcional se han podido observar períodos de incubación de 1 a 6 años.
Es importante remarcar que no existen períodos de incubación menores a 20 días.
El paciente es tratable mientras el virus permanece en el músculo del huésped.
Durante el período de invasión del SNC el paciente presenta clínica inespecífica como fiebre y taquicardia y síntomas específicos como dolor y parestesias en la zona de la mordedura. Una vez alcanzada esta etapa, la invasividad se hace irreversible y el paciente ya no es tratable.
En el 80 % de los pacientes, el cuadro clínico evoluciona desfavorablemente. El paciente se encuentra excitado o agresivo, presenta alucinaciones, taquicardia, hipertensión arterial, sudoración y movimientos extraños durante 1 o 2 días. Estos períodos de excitación se intercalan con períodos de calma y colaboración cada aproximadamente 5 a 10 minutos. El paciente tiene sed y quiere ingerir líquido pero al hacerlo le genera un espasmo doloroso y no puede tragar, esto recibe el nombre de hidrofobia, por el hecho de que no tolera líquidos no significando que le tiene miedo al agua como indica la creencia popular. Por esta misma causa los perros poseen “espuma en la boca” ya que generan saliva sin poder tragarla. Este cuadro deriva en un estado de coma de aproximadamente 10 a 14 días que termina con la muerte del paciente.
En el 20 % restante de los pacientes el cuadro debuta con un deterioro progresivo que lleva rápidamente al estado de coma y muerte del paciente.
Diagnóstico
El diagnóstico clínico de la enfermedad en animales domésticos y en humanos, realizado por profesionales con experiencia en el mismo, puede ser tan efectivo como algunas de las pruebas de laboratorio. Los intentos de aislar virus de saliva, líquido cefalorraquídeo, lágrimas, orina y secreciones nasofaríngeas pueden confirmar el diagnóstico clínico pero no tienen significado alguno si son negativos. Un método diagnóstico más cruente consiste en realizar una biopsia encefálica, siendo este el único método que establece el diagnóstico definitivo.
Profilaxis
La vacunación antirrábica es uno de los métodos empleados para prevenir la enfermedad en las personas mordidas por animales rabiosos. El método desarrollado por Pasteur hace más de 100 años consiste en inocular una serie de dosis de vacuna después de la exposición. Más tarde se comprobó que la vacunación debe acompañarse de suero antirrábico, cuando el tipo de exposición así lo aconseja.
El tratamiento post exposición consiste en aplicar Gamma Globulina humana antirrábica (anticuerpos extraídos de personas vacunadas) y Vacuna Antirrábica (vacuna a virus inactivado).
El esquema de vacunación actual consiste en administrar 5 dosis de vacuna a los 0,1,3,7,21 o 28 días + gamma globulina la cuál se debe administrar la mitad de la dosis en la herida.
Conducta a seguir en caso de mordedura |