El rescatador, luego de reconocer los signos del niño con la vía aérea obstruida, se acerca desde atrás y lo incentiva a toser fuerte.
Si la tos no desobstruye la vía aérea, el niño presenta cianosis o aumenta la dificultad respiratoria, el rescatador libera las manos del niño de su cuello y aplica la maniobra de Heimlich, arrodillándose por detras. |